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Ludopatía en l@s jóvenes.

  • 30 jul
  • 6 min de lectura

Cuando jugar deja de ser un entretenimiento: cómo detectar la ludopatía en los jóvenes y por qué se ha convertido en un problema de salud mental cada vez más preocupante.


Durante muchos años, hablar de ludopatía evocaba la imagen de una persona adulta que acudía con frecuencia a salones recreativos o casinos. Sin embargo, esta realidad ha cambiado de forma drástica. En la actualidad, las apuestas deportivas online, los juegos de azar disponibles las veinticuatro horas del día, las aplicaciones móviles, las «loot boxes» presentes en numerosos videojuegos y la enorme publicidad relacionada con el juego han acercado el riesgo de desarrollar una adicción a edades cada vez más tempranas. La ludopatía en los jóvenes se ha convertido en un importante problema de salud pública que preocupa tanto a profesionales sanitarios como a familias y educadores.


Lo más preocupante es que muchas de estas conductas pasan desapercibidas durante meses o incluso años. A diferencia de otras adicciones, no existe un consumo visible de sustancias que permita detectar rápidamente el problema. El joven puede continuar asistiendo al instituto o a la universidad, mantener aparentemente su rutina y jugar desde la intimidad de su habitación utilizando únicamente un teléfono móvil. Esta facilidad de acceso hace que la detección precoz resulte especialmente complicada.


Comprender cómo aparece la ludopatía, cuáles son sus factores de riesgo y qué señales pueden alertarnos constituye una herramienta fundamental para prevenir que una conducta inicialmente recreativa termine convirtiéndose en una adicción con importantes consecuencias psicológicas, económicas y sociales.


ludopatía en los jóvenes

¿Qué es la ludopatía?

La ludopatía, también denominada trastorno por juego de apuestas, consiste en un patrón persistente y recurrente de juego que provoca un deterioro significativo en diferentes áreas de la vida de la persona. Desde hace años, los principales manuales diagnósticos la consideran una adicción comportamental, situándola dentro del mismo grupo que los trastornos relacionados con sustancias debido a las similitudes que presenta en su funcionamiento cerebral y psicológico.


No se trata simplemente de jugar con frecuencia ni de disfrutar de las apuestas deportivas de manera ocasional. El problema aparece cuando la persona pierde progresivamente el control sobre la conducta, necesita apostar cada vez más, experimenta una intensa necesidad de jugar y continúa haciéndolo a pesar de las consecuencias negativas que ello provoca.


¿Por qué la ludopatía está aumentando entre los jóvenes?

La respuesta no depende de un único factor. Vivimos en un contexto donde el acceso al juego nunca había sido tan sencillo.


Hoy basta con disponer de un teléfono móvil para apostar en cuestión de segundos desde cualquier lugar. Muchas plataformas ofrecen bonos de bienvenida, promociones constantes y sistemas diseñados para favorecer que la persona continúe jugando el mayor tiempo posible.


A ello se suma la normalización social del juego. Durante años, las apuestas deportivas se han anunciado mediante campañas protagonizadas por deportistas de élite, retransmisiones deportivas y figuras muy conocidas en redes sociales. Aunque la regulación publicitaria ha aumentado en los últimos años, el mensaje ya había calado en buena parte de la población: apostar se presentaba como una forma divertida, emocionante e incluso inteligente de seguir un partido.


Además, determinados videojuegos incorporan mecanismos muy similares a los utilizados en los juegos de azar. Las denominadas «loot boxes» o cajas de recompensa, las compras aleatorias y otros sistemas basados en recompensas variables pueden favorecer la familiarización con dinámicas psicológicas propias del juego de apuestas, especialmente en adolescentes.


adicción al juego

¿Qué ocurre en el cerebro?

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación sobre la ludopatía en los jóvenes tiene que ver con el funcionamiento del sistema de recompensa.

Cuando una persona apuesta, el cerebro anticipa la posibilidad de obtener una recompensa. Esa expectativa activa circuitos relacionados con la dopamina, un neurotransmisor implicado en la motivación y el aprendizaje.


Curiosamente, no siempre es la victoria lo que más activa estos circuitos.


La incertidumbre juega un papel fundamental.


No saber cuándo llegará el premio mantiene a la persona enganchada durante más tiempo.


Este fenómeno recibe el nombre de refuerzo intermitente y constituye uno de los mecanismos psicológicos más potentes para mantener una conducta.

Es el mismo principio que explica por qué resulta tan difícil dejar determinadas aplicaciones, redes sociales o videojuegos.


¿Quiénes presentan mayor riesgo?

Aunque cualquier persona puede desarrollar una adicción al juego, existen determinados factores que aumentan la vulnerabilidad.


Entre ellos encontramos:

  • Inicio temprano en las apuestas.

  • Elevada impulsividad.

  • Búsqueda intensa de sensaciones.

  • Dificultades para regular las emociones.

  • Problemas de ansiedad o depresión.

  • Baja tolerancia a la frustración.

  • Consumo de alcohol u otras sustancias.

  • Antecedentes familiares de adicciones.

  • Escasa supervisión parental.


En la adolescencia y la juventud, el cerebro todavía se encuentra en desarrollo, especialmente las áreas relacionadas con la planificación, el control de impulsos y la toma de decisiones. Esto hace que la búsqueda de recompensas inmediatas tenga un peso especialmente importante.


apuestas deportivas online

Señales de alarma

La ludopatía suele desarrollarse de forma progresiva.

Algunas señales que pueden indicar un problema son:


  • Necesidad de apostar cantidades cada vez mayores.

  • Mentiras sobre el tiempo o el dinero invertido.

  • Irritabilidad cuando no puede jugar.

  • Intentos fallidos de dejar las apuestas.

  • Utilización del juego para escapar de problemas emocionales.

  • Descuido de estudios, trabajo o relaciones personales.

  • Endeudamiento.

  • Solicitud frecuente de dinero sin una explicación clara.


Cuanto antes se detecten estas señales, mayores serán las probabilidades de recuperación.


El gran mito: «Yo controlo»

Uno de los pensamientos más frecuentes en personas con problemas de juego consiste en creer que pueden recuperar las pérdidas si continúan apostando.

Este fenómeno recibe el nombre de persecución de pérdidas.

Tras perder dinero, la persona piensa que necesita seguir jugando para recuperarlo.

Paradójicamente, esa decisión suele aumentar todavía más las pérdidas económicas.

También son frecuentes otras distorsiones cognitivas:


  • Creer que determinadas estrategias aumentan las probabilidades de ganar.

  • Pensar que una racha negativa implica que pronto llegará una positiva.

  • Atribuir las victorias a la habilidad personal y las pérdidas a la mala suerte.


Estos sesgos cognitivos mantienen la conducta durante largos periodos de tiempo.


juego patológico

Consecuencias psicológicas

La ludopatía no afecta únicamente al bolsillo.

Con frecuencia aparecen:

  • Ansiedad.

  • Depresión.

  • Sentimientos intensos de culpa.

  • Aislamiento social.

  • Conflictos familiares.

  • Fracaso académico.

  • Problemas laborales.

  • Deterioro de la autoestima.

En los casos más graves pueden aparecer ideas suicidas, especialmente cuando las deudas económicas y la sensación de pérdida de control se vuelven abrumadoras.

Por ello, resulta fundamental entender la ludopatía como un problema de salud mental y no como una simple falta de voluntad.


¿Cómo puede ayudar la psicología?

Actualmente existen tratamientos psicológicos eficaces para la ludopatía.

La terapia cognitivo-conductual constituye uno de los abordajes con mayor respaldo científico y trabaja aspectos como:

  • Identificación de desencadenantes.

  • Control de estímulos.

  • Reestructuración de pensamientos erróneos sobre el juego.

  • Regulación emocional.

  • Prevención de recaídas.

  • Desarrollo de actividades alternativas.

  • Fortalecimiento del autocontrol.

En muchos casos también resulta fundamental el trabajo con la familia, especialmente cuando el problema aparece durante la adolescencia.


ludopatía adolescente

La prevención empieza mucho antes de la primera apuesta

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que la prevención comienza cuando aparece el problema.


En realidad, empieza mucho antes.


Hablar con naturalidad sobre el funcionamiento del juego de azar, enseñar pensamiento crítico frente a la publicidad, fomentar actividades de ocio variadas y desarrollar habilidades de regulación emocional constituye una de las mejores formas de reducir el riesgo.


También es importante recordar que no todas las formas de ocio digital son iguales. Los videojuegos, las redes sociales y las apuestas utilizan mecanismos psicológicos diferentes, aunque en ocasiones compartan estrategias destinadas a mantener la atención del usuario durante el mayor tiempo posible.


Educar en el uso responsable de la tecnología implica enseñar a reconocer cuándo una actividad deja de ser una elección libre para convertirse en una necesidad difícil de controlar.



Pedir ayuda puede cambiar el rumbo

La ludopatía es un problema tratable. Cuanto antes se solicite ayuda, mayores serán las posibilidades de recuperar el control y reducir las consecuencias personales, familiares y económicas derivadas del juego.


Si tú o alguien cercano está empezando a perder el control sobre las apuestas o cualquier otra conducta relacionada con el juego, no esperes a que el problema aumente. Como Psicóloga General Sanitaria, puedo ayudarte a comprender qué está manteniendo esta conducta y a desarrollar estrategias eficaces para recuperar el bienestar. Reserva una sesión y comenzaremos a trabajar juntos desde un enfoque basado en la evidencia científica y adaptado a tus necesidades.



 
 
 

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