«Siento demasiado o no siento nada.»
- Celia Ruano Robles
- 9 may
- 3 min de lectura
La oscilación emocional que muchas personas no entienden.
«Hay días en los que todo me desborda».
«Y otros en los que me siento completamente desconectada/o».
«O siento muchísimo… o no siento nada».
Muchas personas viven una relación muy extrema con sus emociones:
Emociones intensas e invasivas.
O desconexión emocional casi total.
Y esta oscilación suele generar mucha confusión: «¿Cómo puedo pasar de sentir tanto a no sentir nada?»
Desde la psicología clínica, esto no suele ser contradicción ni exageración emocional. Muchas veces refleja dificultades en la regulación emocional y en la capacidad del sistema nervioso para manejar estados emocionales intensos.

No siempre es «demasiada sensibilidad»
Cuando una persona siente emociones muy intensas, suele escuchar:
«Te tomas todo demasiado a pecho».
«Eres demasiado sensible».
«Estás exagerando».
Pero muchas veces el problema no es sentir. El problema es la dificultad para regular lo que se siente.
Qué significa «sentir demasiado»
Algunas personas experimentan:
Emociones muy intensas.
Alta reactividad emocional.
Cambios emocionales rápidos.
Sensación de desbordamiento interno.
Pequeñas situaciones pueden activar:
Mucha tristeza.
Ansiedad intensa.
Vergüenza.
Rabia.
Miedo al abandono o al rechazo.
Y el cuerpo responde como si estuviera ante una amenaza importante.

Entonces, ¿por qué aparece el «no sentir nada»?
Porque el sistema nervioso no puede mantenerse indefinidamente en hiperactivación emocional.
Cuando el nivel de activación es demasiado alto durante demasiado tiempo, puede aparecer:
Desconexión emocional.
Sensación de vacío.
Embotamiento.
Despersonalización.
Sensación de «estar apagada/o».
No siempre es ausencia real de emociones. Muchas veces es un mecanismo de protección.
La desconexión emocional también es una respuesta psicológica
Muchas personas interpretan esta desconexión como:
«Soy fría/o».
«No tengo emociones».
«Estoy rota/o».
Pero clínicamente, la desconexión suele aparecer cuando sentir resulta demasiado intenso o amenazante.
Es una forma en la que el sistema intenta:
Reducir sufrimiento.
Disminuir activación.
Protegerse emocionalmente.

La oscilación emocional genera mucha inestabilidad
Pasar constantemente de hiperactivación emocional a desconexión emocional puede generar:
Confusión interna.
Dificultad para entenderse.
Problemas relacionales.
Sensación de inestabilidad.
Mucha culpa y vergüenza.
Muchas personas sienten que «no saben cómo son realmente».
Qué suele haber detrás
Este patrón puede relacionarse con:
Trauma relacional.
Invalidación emocional.
Apego inseguro.
Alta sensibilidad emocional.
Trastornos de personalidad.
Ansiedad crónica.
Especialmente cuando las emociones no pudieron ser acompañadas o reguladas adecuadamente en etapas tempranas.

Relaciones y miedo emocional
Cuando sentir implica desbordamiento, rechazo, conflicto o abandono, muchas personas aprenden a hipercontrolarse o desconectarse emocionalmente.
Ambas respuestas suelen ser intentos de supervivencia emocional.
El problema de invalidarse constantemente
Muchas personas viven atrapadas entre: «Siento demasiado» y «No debería sentir esto».
Esto aumenta:
Vergüenza.
Autoexigencia.
Desregulación emocional.
Cuanto más se invalidan las emociones, más difícil resulta regularlas.

Cómo se trabaja en terapia
El objetivo terapéutico no es dejar de sentir.
Tampoco consiste en «controlar» completamente las emociones.
Se trabaja en:
Regulación emocional.
Identificación emocional.
Tolerancia al malestar.
Reducción de hipervigilancia.
Integración emocional más estable.
La meta es poder sentir sin desbordarse y desconectar menos para sobrevivir.
Sentir mucho no significa estar roto/a
Muchas personas con alta intensidad emocional han aprendido a vivir sus emociones desde miedo, invalidación o soledad emocional.
Y eso puede hacer que el sistema oscile entre sentir demasiado y dejar de sentir para protegerse.
Conclusión
La sensación de «sentir demasiado o no sentir nada» suele reflejar dificultades profundas en la regulación emocional y en la gestión del malestar interno.
No es contradicción ni manipulación emocional.
Muchas veces es la forma en que el sistema nervioso intenta manejar emociones que resultan demasiado intensas o difíciles de sostener.
Comprender este patrón permite abordarlo desde un lugar más clínico, menos culpabilizante y mucho más comprensivo.
Celia Ruano Robles
Psicóloga General Sanitaria
Siento demasiado o no siento nada
Siento demasiado o no siento nada



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